Sabores de la infancia

Dicen que los recuerdos de comida son de los más poderosos. Cuando comemos algo ligado a algún momento del pasado, el sabor conecta con nuestro cerebro haciendo que nuestros cinco sentidos se activen y el recuerdo se haga más vívido que nunca.

La mayoría de nosotros tenemos alguna conexión con algún tipo de comida que nos lleva hasta nuestra niñez.

Puede ser algo tan sencillo como las palomitas o el algodón de azúcar que nos compraban en la feria o el panqué de nata que horneaba la abuela cada cumpleaños. ¿Cómo podemos olvidar la comida casera de nuestra mamá o abuela? Por más que busquemos es difícil encontrar otro sabor igual.

Es por ello que en este artículo nos hemos dado a la tarea de enlistar aquellos inolvidables sabores de la infancia ¿estás listo para añorar el sabor vivido?

  1. Comida escolar

Era sin duda alguna un sabor diferente al del hogar. Lo tradicional era que en todas las escuelas a la hora de la salida estuviera un vendedor para refrescar a los alumnos con un raspado, después de un caluroso y ajetreado día.

 

Los sabores más comunes eran el de uva, coco, crema morisca y limón. Si el dinero de la “mesada” sobraba entonces era normal acompañar el raspado con unas palomitas acompañadas de Salsa de Habanero “La Anita”.

Gracias a las tendencias de salud, en muchas escuelas se comenzó a incluir botanas más saludables para la hora del recreo, como frutas y jícamas, zanahorias, pepinos… obviamente no podía faltar Salsa Chamoy “La Anita”.

A la salida no faltaba quien vendiera ciruelas, elotes, naranjas dulces y mandarinas, que con Salsa en Polvo “La Anita” sabían aún mejor.

2. Dulces y postres

 

Es casi imposible no hablar de los postres que cocinaba la abuela, Arroz con leche endulzado con Canela de “La Anita” o unas deliciosas galletas caseras con Vainilla “La Anita”, ¿recuerdas el rico olor que provenía del horno cuando estaban casi listas?

 

En ciertos lugares del país, la infancia fue marcada por platillos regionales, como en Yucatán y el bello recuerdo de ir al parque a comer marquesitas con queso de bola. ¡Una explosión de sabor!

3. Comida casera

Al llegar a casa, la comida ya solía estar preparada por mamá y el toque de las especias “La Anita” era inconfundible. Para rematar, un agua de horchata con un toque de vainilla, una delicia refrescante o también jugos de fruta ideales para acompañar la comida como frijoles, lentejas, sopa de letras, o caldo de verduras.

¡Podríamos seguir la lista y no acabar el día de hoy! Se nos hizo agua la boca al recordar todos estos sabores que sin duda nos dejaron recuerdos increíbles de nuestra infancia ¿y a ti? ¿cuál fue tu favorito?

 

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